Toma de decisiones bajo incertidumbre
La toma de decisiones bajo incertidumbre es el proceso de elegir la mejor opción en ausencia de información completa sobre el entorno externo, las posibles consecuencias y las probabilidades de los eventos. En tales situaciones, la persona que toma la decisión (el decisor) no puede describir cuantitativamente o predecir las probabilidades de los estados que afectan el resultado, y se ve obligada a actuar basándose en información incompleta, imprecisa o cualitativa.
Fuentes de incertidumbre
La incertidumbre en los problemas de toma de decisiones puede tener diferentes orígenes:
- Incertidumbre conflictiva (activa): está relacionada con la presencia de otros participantes que persiguen sus propios objetivos y la imposibilidad de predecir su comportamiento. Estas situaciones se modelan mediante la teoría de juegos.
- Incertidumbre pasiva (juego contra la naturaleza): se debe al desconocimiento de las condiciones externas objetivas (estados del entorno) que no dependen de la voluntad del decisor. Estas situaciones se describen en el marco de la teoría de la decisión estadística y a menudo se denominan juegos contra la naturaleza.
- Incertidumbre semántica (difusa): es causada por la imposibilidad de describir claramente la situación, las opciones y las preferencias en lenguaje natural. Esto incluye evaluaciones verbales, parámetros cualitativos y juicios no estructurados. Estos problemas se estudian utilizando la lógica difusa y la teoría de conjuntos difusos.
- Incertidumbre informativa: se debe a datos incompletos, imprecisos o ruidosos (errores de medición, evaluaciones subjetivas, falta de estadísticas).
Enfoques para reducir la incertidumbre
La incertidumbre puede ser parcialmente eliminada o reducida mediante:
- la obtención de información adicional (observaciones, peritajes, pruebas);
- la transición a una evaluación probabilística (si es posible el análisis estadístico);
- el uso de modelos difusos cuando la información es de naturaleza cualitativa o verbal;
- la estructuración del problema (por ejemplo, mediante la creación de un árbol de decisión o escenarios).
Criterios clásicos para la toma de decisiones bajo incertidumbre
En una situación de incertidumbre, el decisor no sabe cuál de los posibles estados del entorno ocurrirá. Para poder tomar una decisión, se utilizan enfoques especiales llamados criterios, cada uno de los cuales refleja un estilo de pensamiento particular, un grado de precaución o una actitud hacia el riesgo.
- Criterio de Wald (elección prudente). Este criterio es adecuado para quienes buscan minimizar las pérdidas potenciales. El decisor asume que puede ocurrir el peor resultado posible y, entre todas las opciones, elige aquella que, en el peor de los casos, ofrezca el mejor resultado posible. En otras palabras, es un enfoque de máxima precaución: «Elegiré lo que garantice el menor daño, incluso si todo sale mal».
- Adecuado para: situaciones de alto riesgo, decisiones de gran responsabilidad donde el error es inadmisible.
- Criterio de Savage (arrepentimiento de la elección). Este enfoque se centra en evitar el sentimiento de arrepentimiento después de que se revele que otra opción podría haber sido más beneficiosa. El decisor compara cuánto podría haber perdido si se hubiera equivocado en su elección y selecciona la opción en la que el arrepentimiento máximo sea el menor. Adecuado para: personas propensas a la introspección y al miedo de «perder la mejor oportunidad», así como en entornos competitivos.
- Criterio de Laplace (igualdad de oportunidades). El decisor asume que todos los posibles estados del entorno son igualmente probables, ya que no hay razón para pensar lo contrario. Entonces, elige la opción que, en promedio, ofrece el mejor resultado. Adecuado para: situaciones con total simetría de desconocimiento, donde todos los resultados se consideran igualmente posibles y no existen preferencias.
- Criterio de Hurwicz (compromiso). Este es un enfoque equilibrado que combina la precaución con la búsqueda del mejor resultado. El decisor determina de antemano su grado de optimismo y elige la opción que, teniendo en cuenta esta actitud, ofrece la mejor combinación de resultado posible y garantizado. Adecuado para: situaciones donde es importante el equilibrio entre seguridad y beneficio, y donde existe una actitud personal hacia el riesgo.