Toma de decisiones

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La toma de decisiones es el proceso de seleccionar una o varias opciones preferibles (alternativas) de un conjunto de posibilidades, con el fin de resolver una situación problemática teniendo en cuenta objetivos, restricciones y condiciones dadas.

El proceso de toma de decisiones implica la existencia de:

  • una formulación formalizada o intuitiva del problema;
  • un conjunto de alternativas (opciones de acción o decisiones);
  • criterios para evaluar las opciones;
  • factores que imponen restricciones (físicas, económicas, técnicas, sociales, etc.);
  • un sujeto que elige —individual o colectivo— con la autoridad y responsabilidad sobre el resultado.

Métodos formales de toma de decisiones

Los métodos formales de toma de decisiones pueden ser útiles en los siguientes casos:

  • Existe un problema o una situación problemática que requiere una solución. A menudo, el resultado deseado se identifica con uno o varios objetivos que deben alcanzarse al resolver la situación problemática;
  • Hay varias opciones para resolver el problema, formas de alcanzar el objetivo, acciones u objetos entre los cuales se realiza la elección. Estas opciones se denominan comúnmente alternativas en la teoría de la toma de decisiones. Si solo existe una posibilidad y no hay elección, entonces no hay un problema de toma de decisiones;
  • Existen factores que imponen ciertas restricciones a las posibles vías para resolver el problema o alcanzar el objetivo. Estos factores están determinados por el contexto del problema a resolver y pueden ser de diversa naturaleza: física, técnica, económica, social, personal, entre otras;
  • Hay una persona o un grupo de personas interesadas en resolver el problema, que tienen la autoridad para elegir una u otra opción de solución y son responsables de la ejecución de la decisión tomada.

Esquema típico del proceso de toma de decisiones

El ciclo de vida de la solución de un problema consta de varias etapas y representa un procedimiento iterativo y multifásico.

1. Surgimiento de la necesidad de tomar una decisión

La necesidad de tomar una decisión surge cuando aparece una situación problemática. En este caso, se lleva a cabo la identificación del problema, es decir, se proporciona una descripción sustancial del mismo, se define el resultado deseado de su resolución y se evalúan las restricciones existentes.

2. Formulación del problema de decisión

En la siguiente etapa se realiza la formulación del problema. Para ello, es necesario definir el conjunto de posibles opciones de solución (alternativas). Dependiendo de la complejidad del problema, su número puede variar desde unas pocas hasta cientos o incluso miles. Teóricamente, el conjunto de opciones puede ser infinito.

Para describir todas las alternativas, generalmente se requiere la recopilación y el análisis de información relacionada con el problema y sus métodos de solución. La falta de los datos necesarios puede hacer que el problema sea irresoluble, lo que obliga a volver a las etapas anteriores o a revisar la propia formulación del problema.

En situaciones complejas, puede ser necesario crear un modelo especial (generalmente matemático) que permita simplificar y formalizar el problema con el fin de encontrar su solución.

Cabe destacar que una descripción clara del problema en la primera etapa puede influir sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te en los pasos posteriores y, en algunos casos, conducir directamente a la formulación formal del problema, omitiendo las etapas intermedias.

3. Búsqueda y selección de la solución

En esta etapa:

  • se selecciona un método de solución de entre los conocidos o se desarrolla uno nuevo;
  • se realiza un análisis de las posibles alternativas;
  • se lleva a cabo la evaluación y selección de la mejor opción.

A veces, esta etapa no presenta dificultades, pero la mayoría de las veces resulta laboriosa y requiere la participación de especialistas y el uso de equipos informáticos.

Sin embargo, incluso después de todos los procedimientos, no siempre es posible elegir una solución definitiva. Pueden darse casos en los que:

  • la opción necesaria no existe;
  • la solución resulta ser inestable;
  • es necesario revisar el modelo o recopilar nuevamente los datos.

En estos casos, es posible:

  • volver a revisar la formulación del problema;
  • modificar el modelo;
  • cambiar la composición de las alternativas (ampliar o reducir el conjunto);
  • generar nuevas opciones.

Incluso si no se encuentra una solución, esta etapa puede llevar a una comprensión más profunda del problema y a la identificación de nuevos aspectos que no se habían considerado anteriormente.

4. Ejecución y finalización del ciclo de vida

Si se encuentra una opción aceptable, comienza la etapa de ejecución de la decisión, que incluye:

  • la implementación de la decisión tomada;
  • el control del proceso de implementación;
  • la evaluación de los resultados.

Aunque la ejecución no forma parte formalmente del procedimiento de toma de decisiones, es importante desde un punto de vista metodológico y práctico. Esta etapa:

  • concluye el ciclo de vida de la situación problemática;
  • puede iniciar un nuevo problema que requiera una solución posterior.

El problema de la toma de decisiones

El Problema de toma de decisiones surge en aquellos casos en los que el problema (la tarea) se vuelve tan complejo que no se puede aplicar de inmediato un aparato de formalización adecuado para su formulación (planteamiento), y cuando el proceso de planteamiento del problema requiere la participación de especialistas de diversas áreas del conocimiento.

Esto lleva a que la formulación del problema se convierta en un problema en sí mismo, para cuya solución es necesario desarrollar enfoques, técnicas y métodos especiales. En tales casos, surge la necesidad de definir el ámbito del problema de decisión (la situación problemática), identificar los factores que influyen en su solución, y seleccionar técnicas y métodos que permitan formular o plantear el problema de tal manera que se pueda tomar una decisión.

Por lo tanto, para tomar una decisión es necesario obtener una expresión que vincule el objetivo con los medios para alcanzarlo, utilizando criterios introducidos para evaluar la alcanzabilidad del objetivo y los medios. Tales expresiones han recibido diferentes nombres en diversas áreas aplicadas que surgieron en paralelo: criterio de funcionamiento, criterio o indicador de eficacia, función objetivo o criterial, función de meta, etc.