Objetivo

El concepto de «objetivo» y los conceptos afines de «orientación al fin», «determinación» y «adecuación al fin» se asocian con el desarrollo del sistema. El desarrollo de un sistema solo tiene sentido cuando está vinculado a un objetivo. Una de las definiciones de sistema establece: el sistema es el medio para alcanzar un objetivo.

Dependiendo de la fase de conocimiento del objeto y de la etapa del análisis de sistemas, el concepto de «objetivo» admite distintos matices: desde aspiraciones ideales hasta objetivos concretos, es decir, resultados finales alcanzables dentro de un determinado intervalo de tiempo, formulados a veces incluso en términos del producto final de la actividad.

Si el objetivo se plantea de forma abstracta o no se encuentra al alcance, carece de sentido hablar de la elección de una trayectoria para lograrlo; solo puede elegirse la dirección de desarrollo del sistema, con la esperanza de que, a medida que se profundice en su conocimiento, sea posible concretar el estado final deseado. La representación del objetivo y su formulación dependen de la profundidad de conocimiento del sistema y pueden ir precisándose y concretándose a medida que evoluciona dicha representación.

Objetivo:

  • resultado hacia cuya consecución se dirigen los esfuerzos;
  • imagen del futuro deseado (objetivo subjetivo) o estado real futuro (objetivo objetivo);
  • objeto ideal o real de la aspiración consciente o inconsciente del sujeto; resultado final al que se orienta intencionadamente un proceso; imagen consciente del resultado anticipado;
  • situación o conjunto de situaciones que debe alcanzarse durante el funcionamiento del sistema en un determinado intervalo de tiempo. El objetivo puede definirse mediante requisitos sobre indicadores de eficacia, consumo de recursos, rapidez de funcionamiento del sistema, o sobre la trayectoria para alcanzar el resultado previsto. Por regla general, el objetivo para un sistema lo determina el sistema superior, es decir, aquel del que el sistema considerado es un elemento;
  • planes expresados en forma de resultados que deben alcanzarse; constituyen el vínculo entre el presente y el futuro, y la retroalimentación del futuro con el presente;
  • aquello a lo que se aspira, lo que ha de realizarse. En filosofía, el objetivo (de la acción, de la actividad) es uno de los elementos del comportamiento y la actividad consciente del ser humano, que caracteriza la anticipación mental del resultado de la actividad y del camino para su realización mediante determinadas formas, métodos y medios. El objetivo actúa como modo de integración de las distintas acciones del ser humano en una determinada secuencia, en un sistema;
  • una de las categorías centrales de la teoría de sistemas y del análisis de sistemas. Como toda categoría abstracta, admite una interpretación muy amplia y distintas lecturas. Los objetivos se definen como el estado deseado del sistema, como una determinada respuesta a la salida del sistema, como un invariante del comportamiento del sistema (independientemente de cuál sea su comportamiento, tiende hacia un punto determinado). El análisis de sistemas es ante todo una disciplina práctica y aplicada, por lo que todos los investigadores en este campo subrayan constantemente que los objetivos son inseparables de los medios para alcanzarlos. Lo que constituye un objetivo desde un punto de vista es un medio desde otro. Lo que conviene hacer depende a menudo de lo que es posible hacer (Chernyak Yu. I., «El análisis de sistemas en la gestión económica»).

Los objetivos que el ser humano se propone rara vez son alcanzables exclusivamente con sus propias capacidades o con los medios externos de que dispone en un momento dado. Tal confluencia de circunstancias se denomina situación problemática. La conciencia de la problematicidad de la situación existente se desarrolla en varias «fases»: desde la vaga sensación de que «algo no va bien», al reconocimiento de una necesidad, luego a la identificación del problema y, finalmente, a la formulación del objetivo. El objetivo es una imagen subjetiva (un modelo abstracto) de un estado del entorno inexistente pero deseado que resolvería el problema surgido. Toda actividad posterior encaminada a resolver ese problema se dirige a la consecución del objetivo planteado (Peregúdov F. I., Tarásenko F. P., «Introducción al análisis de sistemas»).