Gestión de la ingeniería de sistemas

La ingeniería de sistemas forma parte de la gestión de proyectos; su ámbito de responsabilidad incluye la dirección técnica, la integración del sistema y la coordinación del trabajo de las unidades técnicas.

La creación de un sistema complejo comprende multitud de tareas interrelacionadas ejecutadas por decenas o cientos de personas, así como por diversos subcontratistas y otras entidades jurídicas. Y no se trata únicamente del propio proceso de desarrollo, sino también de todo lo que habitualmente es necesario para asegurar el funcionamiento del sistema, incluyendo el mantenimiento, la documentación, la formación y mucho más. Es preciso desarrollar, adquirir y garantizar la disponibilidad de los equipos de ensayo y demás equipamiento necesario, así como de instalaciones y medios de transporte. No puede pasarse por alto ningún aspecto de la gestión de proyectos y de la ingeniería de sistemas, incluyendo la planificación, la elaboración de cronogramas y presupuestos, y la gestión de la configuración.

Las tareas de la ingeniería de sistemas incluyen la actividad de los ingenieros de sistemas en la dirección del desarrollo del sistema en todas las fases del diseño conceptual y técnico. En particular, comprenden el análisis de requisitos, el estudio de compromisos (análisis de alternativas), la revisión técnica, los requisitos de ensayo y la evaluación de sus resultados, las especificaciones técnicas del sistema, la gestión de la configuración, etc.; en definitiva, todo lo incluido en el plan de gestión de la ingeniería de sistemas. Otra actividad importante es la incorporación del diseño especializado en las fases tempranas del proyecto, es decir, lo que se conoce como ingeniería concurrente.

En el desarrollo de un sistema complejo es fundamental que todos los participantes clave del proceso conozcan no solo su propio ámbito de responsabilidad, sino que comprendan cómo interactuar entre sí. Del mismo modo que para el control de las interfaces del sistema se necesita documentación específica, las relaciones entre las distintas esferas de responsabilidad y los órganos de dirección deben quedar definidas y sometidas a control. Por lo general, esto se consigue mediante la elaboración y distribución de un plan de gestión de la ingeniería de sistemas (SEMP, por sus siglas en inglés) o de un documento equivalente.

La función principal del SEMP consiste en garantizar que todos los numerosos participantes del proyecto —responsables de los trabajos por subsistemas, desarrolladores de componentes, ingenieros de ensayo, analistas de sistemas, ingenieros de diseño especializado, subcontratistas, etc.— comprendan sus obligaciones recíprocas. Esto es análogo exacto a la función de la ingeniería de sistemas de definir las interacciones entre las partes del sistema de modo que se correspondan entre sí y funcionen de manera ininterrumpida. Además, el SEMP desempeña el papel de manual de referencia sobre los procedimientos que deben ejecutarse al resolver las numerosas tareas de la ingeniería de sistemas.

El SEMP es un documento evolutivo que al inicio contiene únicamente los principios generales, pero se detalla y actualiza a medida que avanza el desarrollo del sistema. La existencia de un SEMP aprobado permite también controlar la completitud de la resolución de las tareas planificadas.